El vidrio de doble capa es una solución clave para mejorar el aislamiento térmico y acústico de los edificios. Aunque a menudo se percibe simplemente como “dos vidrios y una cámara”, su rendimiento depende por completo de un proceso de fabricación riguroso y preciso.
¿Por qué es tan determinante el proceso?
Cada fase —desde el corte y la limpieza de las láminas hasta la colocación del separador y el sellado final— influye directamente en la calidad. Un pequeño error puede provocar condensaciones internas, pérdida de estanqueidad o una reducción de la eficiencia energética.
El secreto del vidrio de doble capa no está solo en los materiales, sino en cómo se ensamblan:
- Una limpieza perfecta garantiza transparencia y evita defectos visuales.
- Un sellado preciso asegura la hermeticidad y la durabilidad.
- El uso del separador adecuado marca la diferencia en el aislamiento térmico.
El valor añadido para el usuario
Cuando el proceso se realiza correctamente, el vidrio de doble capa ofrece:
- Confort térmico y acústico constante.
- Reducción del consumo energético.
- Una larga vida útil sin pérdida de prestaciones.
👉 En definitiva, la importancia del vidrio de doble capa no reside únicamente en su composición, sino en la calidad del proceso de fabricación, que es lo que transforma un producto estándar en una solución de alto rendimiento.



